domingo, 12 de octubre de 2008

Víctimas de la realidad


No sé si resulta doloroso

O más bien resulta extraño

El darnos cuenta de los problemas

Cuando ya está hecho el daño.

A medida que vas creciendo

Y van pasando los años

Te mente se hace perezosa

Y tropieza con cada peldaño.

Nos damos cuenta de todo

Cuando no tiene remedio.

Nos ocultamos de los ojos

Lo malo de los convenios

Y, sin saberlo, huimos

De la virtud del término medio.

Nos borraron de la mente

Todos nuestros sueño.

Nos hacen sentir grandes,

Pero a la vez pequeños.

Nos dicen que nuestros problemas

Siempre tienen solución.

Pero yo sé que ellos

No llevan siempre razón.

Tratan de convencernos

Con severa afirmación,

Pero entre líneas se lee

Su verdadera intención.

Son ladrones de pensamientos,

Vendedores de almas

Que esclavizan y trafican

Con el viento y con la calma.

Sólo los que nos controlan

Son los que se salvan.

Nos tienen dominados

Y nadie nada les reclama.

Durmieron nuestros sentidos

Y nuestra capacidad del habla.

Los pocos que despertaron

En el desierto claman.

Nos dimos cuenta de todo

Cuando era demasiado tarde,

El mundo no puede cambiar ya

Igual que agua no arde.

Ni mil millones de voces

Que al mismo tiempo hablen

Harán cambiar las cosas

De este lugar miserable.

Todo se ha quedado muerto

Gracias a sus mentiras.

Nosotros les creímos

Y nos convertimos en suicidas.

Nos conducen al fracaso,

A la destrucción, a la ruina.

Nosotros mismos nos buscamos

El perder así la vida.

Los problemas se sumaron

Hasta hacerse inalcanzables.

Nuestras almas lloraron

De manera inagotable

Cuando se dieron cuenta

De que ya no era probable

Cambiar el rumbo del destino,

Era algo inalcanzable.

Cuando yo desperté

En este olvidado lugar

Todo parecía que pronto

Tenía previsto acabar.

Y yo, que no puedo,

Soy incapaz de llorar,

Como simple cronista

Mis días hube de terminar.

Existe un monstruo muy grande

Que vemos a través de un cristal.

Parece tan lejano

Que casi resulta irreal.

Pero todos somos víctimas

De la cruel realidad

Y nadie de sus garras

Puede jamás escapar.

Nosotros fuimos los culpables

Y ahora nos hacemos los dormidos.

Todas nuestras ilusiones y sueños

Como cobre fueron fundidos.

Pero yo soy capaz de ver

El mundo que pudo haber sido.

Por eso te pido que despiertes

Y que luches, a mi lado, conmigo.

S.C.D.

1 comentario:

Espiral dijo...

Claro, a luchar se ha dicho.

Sabias palabras.

Saludos