viernes, 7 de noviembre de 2008

Los límites

Todos tenemos un límite. Para todo. Para llevar a cabo nuestro trabajo, para nuestros estudios, para el aguante con nuestra familia, para dejar pasar problemas personales. Siempre existe un límite, más cercano o más lejano, unos aquí y otros allí, pero siempre lo hay.

La cuestión que realmente importa es, ¿qué pasa cuando sobrepasamos dicho límite?

Bueno, hay infinidad de casos. Hay gente, que ante una situación adversa, por mucho que aguante, cuando ha llegado a ese punto, se da por vencido. Lógico. Otros, enfocan el asunto desde otra perspectiva o se ponen otros fines, alargando ese límite. Normal. Los hay que explotan, y al día siguiente, se levantan como si nada, habiendo dado pasos atrás en esa carrera hacia dicho extremo. Perfecto.

¿Y cuál es la mejor manera de reaccionar? Ninguna. Lo idóneo sería no llegar nunca hasta ahí. Pero es inevitable, bien por nosotros mismos, bien por fuerzas externas. Pero siempre se llega, tarde o temprano. Ninguna una opción es la correcta, pero también es cierto que ninguna es lo contrario. Sencillamente, es lo que hay, cada uno es como es y reacciona en función de la propia persona y la situación.

Siempre digo que no me quiero rendir, pero, ¿hasta que punto puedo hacerlo? Para esto también hay un límite. ¿Cuál? No lo sé. ¿Cómo reaccionaré cuando lo alcance? Tampoco lo sé. De hecho no se si lo he sobrepasado ya en muchas ocasiones. Y en algunas me he rendido, y me arrepiento de ello. Pero también diré, que posiblemente fuera la mejor opción, aunque no con la que esté de acuerdo.

Entonces, si es la mejor opción, ¿cómo puedes estar en contra? Fácil. Es como los idealismos. A lo mejor, puedes ser partidario de un comunismo, un fascismo, o cualquier tipo de ideología política. Pero la democracia es la mejor para todo el mundo. ¿Puedes estar en contra de la misma? Por supuesto. Pero al fin y al cabo, volvemos a lo mismo, es lo que hay.

Pues una vez más, hago un brindis. Por aquellos que, reaccionen como reaccionen cuando se ven superados por una situación, siguen opinando lo mismo que antes de llegar a tal límite, aunque no hallan reaccionado coherentemente con sus opiniones.

Porque muchas veces, quizás demasiadas, es inevitable.

2 comentarios:

Espiral dijo...

Buena reflexión.

Mis límites dependen siempre de las situaciones. Pero odio esas en las que mis emociones se desbordan...

Beso

lawant.ed dijo...

Uso muchas metaforas...el caso es que salen solas, sin mas, es el proceso de sentir, imaginar y crearlo en palabra y verso. Asi, un proceso de pura droga sin cortar. A veces lo complico tanto, que no se como deshacerlo.


En fin, gracias por pasarte =)